Ayer hablamos de un tema que, no por manido, debería olvidarse.
Hablamos de personas, anónimas o con sus nombres, hombres, mujeres, españoles ejecutados sumariamente durante la guerra civil, y varios años después de ella, que fueron arrojados a fosas comunes perdidas en los campos de este país.Miles de ellas, más de 2.450 fosas, distribuidas por toda España.
Muchas de ellas, alrededor de 250, desaparecidas.
Familias enteras cuyos nombres se pierden en los registros de la memoria, y que mantienen las heridas abiertas, heridas dejadas por los familiares perdidos que no han podido ser enterrados, y los familiares vivos que siguen buscando a sus padres, abuelos, hermanos...
Ayer abrimos las fosas para intentar cerrar las heridas, de la mano de Convocatoria Cívica y su coordinador, Angel Viviente, y de Cristina Almeida.
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Angel Viviente |
Lamentablemente, cada vez es más dificil el trabajo de recuperación de las personas ejecutadas y arrojadas a fosas, por varios motivos: dificultades para acceder a los archivos, o bien porque cada vez quedan menos familiares.
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Cristina Almeida |
Aquellos que se oponen a la Memoria Histórica, lo hacen por egoísmo y por miedo [...]
Cuando se abre una fosa, se abre también un diálogo con la historia que está enterrada".
Si quieres escuchar el contenido íntegro de la charla, puedes hacerlo AQUI: