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jueves, 26 de septiembre de 2019

POLITICAS Y ACCIONES CONTRA LA SOLEDAD NO DESEADA


DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS
Artículo 16.3
La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.
Artículo 25.1
Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.

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Hablamos de la soledad, pero no como opción sino como imposición. Es decir, de la soledad no deseada. No es una enfermedad ni una epidemia, sino una realidad social.

En general, asociamos este problema al envejecimiento de la población, pero tiene muchas formas, muchos rostros y muchas causas, aunque en las personas mayores se agrava.
Además de las personas mayores, y especialmente mujeres, encontramos:
-  Soledad de las personas sin hogar
-  Soledad de las personas con discapacidad
-  Soledad de las inmigrantes, las que viven en residencias, las que conviven con enfermas de Alheimer, las que padecen alguna enfermedad mental, la soledad de las personas diferentes...

La sociedad no percibe el fenómeno de la soledad porque ésta es íntima, invisible, no molesta, no genera demanda y, por tanto, no existe presión en los Servicios Sociales.
La soledad (social/emocional) supone un fenómeno de exclusión social y sufrimiento para las personas en esta situación.

Son muchas las causas que interaccionan entre sí:
- Muchos y rápidos cambios tecnológicos. La sociedad de la comunicación es la sociedad del aislamiento. Las nuevas tecnologías no debieran ser invasivas, sino utilizadas para comunicar y no destruir las relaciones humanas
-  Nuevos modelos de ocio.
-  Cambios estructurales en las familias (más pequeñas, hogares unipersonales)
-  Nuevos valores y formas de vida (la intimidad, el individualismo)
-  El urbanismo en las ciudades
-  La despoblación en las zonas rurales
- La falta de recursos económicos, pérdida de movilidad, enfermedades degenerativas...
- La LOPD y la resistencia de las personas mayores dificultan la intervención en un espacio de intimidad.

Según Matilde Fernández, presidenta de honor de la asociación madrileña "Asociación contra la soledad no deseada", España va un poco a la zaga de otros paises, como Francia o Italia donde hay más sensibilización sobre este tema.
El problema precisa de estrategias a nivel estatal, aunque sea un problema silenciado. Es necesario un trabajo de sensibilización de la sociedad sobre esta realidad. Es una obligación de todes les ciudadanes.
El mundo se enfrenta a varios retos, entre los que se encuentran el envejecimiento de los paises del norte, frente a la repoblación de los paises más pobres, que obliga a sus jóvenes a migrar al norte en busca de oportunidades. Ambos colectivos están expuestos a la soledad.
Es importante mantener una buena red social alrededor de las personas en riesgo de padecer soledad.
Pero también hay que EXIGIR  a las instituciones públicas, que destinen más recursos para luchar contra esta lacra. Es preciso un trabajo transversal, poner el foco en las necesidades, saber detectar los problemas y ponerles solución.

Alicia Hernández, trabajadora del Samur Social, expone por su parte las soluciones, a veces insuficientes, que por parte del Samur Social se están llevando a cabo, en particular en el caso de la soledad de las personas sin hogar.
Coincide con Matilde en que es imprescindible recuperar y reforzar las redes sociales de las personas en situación de soledad no deseada, y para ello es importante que los centros de acogida estén en el centro de los barrios, y no en las periferias como ahora, donde es dificil el acceso, para dar la oportunidad a estas personas a poder acceder a las actividades de la zona.
Por último, resalta el dato de que, en el fondo, la soledad no deseada es también un problema de género: en las mujeres tiene mucha más incidencia. Siendo ellas en las que mayoritariamente recae la tarea de los cuidados personales, cuando llegado el momento son quienes lo precisan, no hay nadie que las atienda.
Y además, en el colectivo de personas sin hogar, el 100% de las mujeres, han sido víctimas de malos tratos y/o violencia de género o agresiones sexuales.

Es NECESARIO recuperar la EDUCACIÓN EN VALORES, tan necesaria en estos días.

jueves, 28 de febrero de 2019

LA CARA DE LA EXCLUSIÓN SOCIAL EN MADRID




Artículo 1 de los Derechos Humanos

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 25 de los Derechos Humanos


  1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.

Guindalera por la Convivencia nos acerca, de la mano de dos trabajadores Sociales, la realidad de las personas sin hogar y de las personas que solicitan protección internacional en nuestro país, y qué ocurre cuando se les deniega.
Una realidad que aboca cada día a cientos de personas a vivir en la calle.
Un círculo vicioso del que es difícil salir.

Si quieres ver completa la charla, aqui tienes el VIDEO

Si quieres escuchar el audio, y descargartelo en tu equipo, pincha AUDIO


miércoles, 28 de noviembre de 2018

POBREZA Y APOROFOBIA

Esta vez, Guindalera por la Convivencia pone el punto de mira en un problema desgarrador de las personas, que es la situación de POBREZA. 

Tradicionalmente la pobreza hacía referencia a la población más desfavorecida, desde el prisma de la carencia de recursos económicos.  
Pero a mediados del siglo XX, con las profundas transformaciones sociales y económicas que se produjeron, comienza a apuntarse la necesidad de romper con esta visión economicista, y excesivamente reduccionista.
Será en los años 80 cuando el Consejo de Ministros de la Comunidad Económica Europea, en el marco del segundo programa de lucha contra la pobreza, definió la pobreza como “la situación de personas, familias y grupos, cuyos recursos económicos, sociales y culturales son tan limitados que les excluyen del modo de vida que se considera aceptable en la sociedad en la que viven” (CEE, 1984). Esta nueva concepción tiene en cuenta el carácter ya relativo, estructural, y multidimensional del término pobreza y exclusión social.
Esta nueva concepción multidimensional del término pobreza sentará la base de que la pobreza y la exclusión social son fenómenos estructurales, es decir, son el resultado del sistema de organización de la sociedad y están y han estado siempre sujetos al marco de referencia tanto  político, como económico y cultural de cada momento histórico.
POBREZA
Laura López, colaboradora de RAIS, una ONG que se dedica a intentar acabar con el "sinhogarismo", o la situación en que las personas pierden su hogar y son empujadas a vivir en la calle, nos cuenta su experiencia con estas personas desfavorecidas por el sistema.

Vivir en la calle supone una vulneración de derechos humanos básicos como son:
El derecho a la vivienda, a la sanidad, a un empleo digno, a la intimidad...
La vulneración de estos derechos, abocan a las personas a la exclusión social. Es un círculo vicioso, en la que las privación de estas necesidades básicas, también dificulta el acceso a los servicios que podrían cubrirlas.

Esta situación la puede padecer cualquier persona en cualquier momento, no está asociada a una forma de vida determinada, ya que un revés en la vida lo puede tener cualquiera.

Es importante distinguir a una persona sin hogar, sobre todo definiendo lo que NO ES:
- No son mendigos
- No son transeúntes
- No son vagabundos
- No necesariamente son pobres económicamente hablando
- No son "sin techo" (no es lo mismo un techo que un hogar)
- Tampoco son borrachos ni locos, aunque muchas personas caen en el alcohol cuando llegan a la calle, y a muchos también les genera problemas de salud mental. Es decir, no es que lleguen a la calle porque sean borrachos o locos, sino que es verse en la calle los que a muchas de esas personas les lleva a refugiarse en el alcohol o producirles problemas mentales.

Decíamos que no es lo mismo un techo que un hogar. Muchas personas sin hogar evitan ir a los albergues a los que las administraciones quieren llevarlos. Los albergues son realmente espeluznantes, lugares alejados de los centros urbanos, donde las personas sin hogar no pueden pasar con sus mascotas, no existe la intimidad y a las mujeres no se les puede garantizar su integridad física. Esto no es un hogar.

Dormir en la calle no es una elección, aunque algunos creen que tienen lo que se merecen. Vivir en la calle deja la autoestima por los suelos, y cierra las puertas al acceso de los servicios médicos que tanto necesitan. Ademas, reduce la esperanza de vida en casi 20 años con respecto a personas con acceso a recursos. 

Tristemente, se ha observado un repunte de personas cada vez más jóvenes, de entre 18 y 25 años, que acaban viviendo en la calle.

Esto no es sino un GRAN FALLO DEL SISTEMA, sobre el que debemos recapacitar y que debemos subsanar.


APOROFOBIA

Encarnación Pámpanas, nos habló sobre un nuevo término: la aporofobia.
Según la RAE, la aporofobia es "fobia a las personas pobres o desfavorecidas".
Una definición realmente pobre para un problema demasiado grande.

En el fondo, la aporofobia es considerar un privilegio para los demás lo que en realidad son derechos básicos. Que yo tenga móvil, por ejemplo, es un derecho básico para mí, pero pensar que para una persona pobre, tener móvil es un privilegio, sería una prueba del sentimiento de aporofobia.
En realidad, podríamos equiparar la aporofobia a un delito de odio.

En este modelo de sociedad, es muy fácil salir, pero difícil volver a entrar. 
La sociedad exige un intercambio de bienes para poder permanecer en su seno, y cuando éste no se produce, la sociedad te explusa, y te despoja de tus derechos, con lo que el regreso al sistema, se hace mucho más difícil.

Si la situación de pobreza es difícil para un adulto, cuánto más lo es para los menores. Y mucho peor aún si este menor es niña.
La aporofobia ejercida contra una persona pobre, hace que la propia persona se estigmatice a sí misma, la hace creerse merecedora de esa situación...

Desde nuestra posición, qué podemos hacer nosotros?
- Informar, educar. 
- Contribuir a erradicar la desigualdad, reivindicando la igualdad para todos.
- Haciendo partícipes a las empresas para que admitan como empleados a personas sin recursos.
- Denunciar las situaciones en las que las personas son agredidas o insultadas, simplemente por ser pobres (por ejemplo, que les echen de un bar por querer usar el baño).

La gente teme lo que no conoce y es por eso que se hace necesario saber hasta qué punto podemos ser injustos con las personas con menos recursos, si desconocemos su situación personal y por qué ha llegado a ella.

Sólo desde la solidaridad podemos darle la vuelta a este problema, porque todos somos humanos y tenemos derecho a las mismas oportunidades.

Si quieres escuchar la charla completa, aquí puedes hacerlo, pinchando en los enlaces:


PERSONA DESTACADA: Rosalind Franklin

Guindalera por la Convivencia  declara  MUJER DESTACADA DEL MES  a la fallecida científica del siglo XX ROSALIND FRANKLIN por sus aportacion...